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La deuda y la violencia del Estado Chileno con el Pueblo-Nación Mapuche

Primera parte: Chile, un invento reciente

Por Salvador Fernández

Chile es un país extraño. Pasan cosas que bien podrían pasar en el Macondo de García Márquez o en el Springfield de Los Simpsons, pero esto no parece importar mucho a muchos.

Genocidas libres, colusión en prácticamente todas las áreas de la producción, miles endeudados por estudiar, salud precarizada y elitista, una ley de aborto insuficiente y que recién a estas alturas del siglo viene a conocer una realidad por la que miles han muerto. Podríamos estar enumerando falencias nacionales por horas, sin embargo, quizás lo más extraño de todo es la propia configuración del Estado-Nación.

¿Qué es Chile? ¿Qué es ser chileno? ¿Qué es la chilenidad?

A diferencia de los estados nacionales modernos, el chileno se construyó desde los pies a la cabeza, o sea, de atrás para adelante. Los estados modernos, a la usanza de la Francia postrevolucionaria, se construyeron a partir de un concepto nacional, una Nación. En Chile, el Estado chileno es anterior a la nación chilena. Esto invisibilizó – y aún lo hace- a las otras identidades nacionales, las que no fueron reconocidas (como pueblos originarios, mas no como naciones) hasta una vez terminada la larga noche de la dictadura cívico-militar.

Quizás el caso con mayor resonancia, tanto en Chile como en el extranjero, es el del pueblo-nación Mapuche. El Estado chileno no solo ha invisibilizado lo mapuche durante poco más de un siglo, no solo discriminando y marginando, sino que además trata de borrar de la historia la existencia de un territorio previo a la ocupación militar de lo que hoy llamamos Araucanía. El Wallmapu, país mapuche, existió tanto en los territorios hoy administrados por Chile como al otro lado de la cordillera, el Puelmapu, en lo que hoy es Argentina.

Estamos acostumbrados a escuchar desde chicos cosas como que la Patagonia era chilena pero como no estaba muy habitada el Estado se lo cedió a Argentina. Pero, adivinen, ahí si vivía gente. No era un peladero. No era un desierto. Era el país de los mapuche.

Hoy somos testigos de como el Estado argentino, mediante su policía y aparato represivo, hizo desaparecer a un joven mapuche en el marco de las protestas contra la transnacional Benneton, poseedora de infinitas porciones de tierra en el territorio mapuche. Una campaña internacional ha puesto en el tapete la desaparición forzada de Santiago Maldonado, a la vez que se ha avivado una vieja discusión al otro lado de la cordillera. ¿Son argentinos los mapuche? ¿Son chilenos los mapuche? Parte de la población trasandina acusa que los mapuche llegaron a “ocupar” la pampa producto de la invasión del Estado chileno al territorio mapuche al sur del rio Biobío. Acusando, además, un “genocidio” por parte del pueblo mapuche a los “indios pampas”, los supuestos habitantes originarios de la pampa argentina. Lo cierto es que la cultura mapuche tiene presencia en el territorio hoy chileno y argentino desde hace más de nueve siglos. Y sí, nueve siglos es más tiempo que Chile y Argentina juntos. Es decir, la presencia mapuche en el Sur del Abya Yala es anterior a la sola idea de los estados nacionales modernos de la América “independiente”.

Hoy, tanto en Chile como en Argentina la violencia estatal contra los lof mapuche está desatada. Ya no solo se trata de la violencia cultural (negación histórica, abolición del idioma, etc.) sino que desde 1997 la represión policial en los lof tanto en Gulumapu como en Puelmapu ha ido en ascenso y no se ve que retroceda. Son más de veinte los pu weichafe que a un lado y otro de la cordillera han visto su vida cegada por el plomo de las democracias chileno-argentinas.

¿Cómo se llegó a esta situación? ¿Siempre el trato desde la elite estatal fue igual hacia los pueblos indígenas? ¿Cómo se construyó la idea de nación en Chile? ¿Se puede hablar de violencia estatal hoy en el territorio mapuche? Estas y otras preguntas serán desarrolladas en esta pequeña serie de artículos, los que buscarán explicar, desde una perspectiva clasista e internacionalista, el actual momento del Gulumapu y el Puelmapu.

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